domingo, junio 26, 2022
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Pobreza e indigencia, las máximas preocupaciones

Por Alejandro Danon

Disminuir la pobreza y la indigencia constituye para muchos de nuestros hacedores de políticas públicas su principal objetivo y para muchos de nosotros el éxito o fracaso como sociedad. Sin embargo, debido a múltiples cambios metodológicos, por parte del Indec, durante los últimos 10 años las mediciones oficiales de las estadísticas de pobreza e indigencia han perdido una de sus principales funciones: la comparabilidad a lo largo del tiempo.

De ahí que, desde el Laboratorio de Políticas Públicas para el Desarrollo Equitativo de la Facultad de Ciencias Ecónomicas de la UNT (LAPDE), generamos una serie comparable longitudinal. Esto permite cotejar cifras de las distintas provincias argentinas para los últimos 10 años, siendo a su vez contrastables con las series del Indec desde 2016.

Los números muestran una realidad preocupante y más aún para Tucumán. Entre 2011 y 2021 (primer semestre) el porcentaje de la población por debajo de la línea de la pobreza aumentó de casi un 30% a un 46,2% (es decir, más de 56%), y el porcentaje que vive bajo la línea de indigencia (sin el ingreso suficiente para comprar una canasta de alimentos que cubra la ingesta mínima de calorías) aumentó desde el 6,4% al 11,6%, casi duplicándose.

A esta trayectoria se le suman dos aspectos críticos. En primer lugar, que el aumento de la pobreza y la indigencia se encuentran muy por arriba de lo ocurrido en Argentina, e incluso en el NOA, en los últimos 10 años. La pobreza aumentó un 21% en el NOA y casi un 40% en la Argentina y la indigencia más de 3% en el NOA y un 51% en la Argentina.

En segundo lugar, resulta preocupante observar que estos indicadores agudizaron su deterioro durante el semestre en el que la pandemia por la covid-19 redujo su intensidad. Los datos muestran que las tasas de pobreza e indigencia aumentaron 4 p.p. y 3 p.p. entre el segundo semestre de 2020 y el primer semestre de 2021.

Respecto a la desigualdad, Argentina se ubica en el 30% de los países con mayor desigualdad del mundo, entre 100 economías que cuentan con datos de GINI. Sin embargo, en los últimos 10 años la desigualdad se muestra bastante estable y, de hecho, no tuvo cambios significativos entre 2011 y 2021 (0.426 vs. 0.427).

Entonces, ¿por qué aumentaron tanto la indigencia y la pobreza en estos últimos 10 años? La respuesta directa es la falta de crecimiento. En este período (2011-2021), el Producto por habitante se contrajo un 14%. La caída en los ingresos fue generalizada, es decir, afectó tanto a las personas de altos ingresos, como de medio y bajos.

Las experiencias de reducciones significativas y sostenidas de la pobreza estuvieron mayormente asociadas a períodos de crecimiento económico sostenido. Es cierto que hay experiencias de crecimiento más virtuosas donde la caída en la pobreza es mayor respecto a otras, pero, empíricamente, el crecimiento luce como condición al menos necesaria para la reducción de la pobreza.

Finalmente, ingreso y desigualdad son los determinantes directos de la pobreza; luego, restará abordar los aspectos relevantes para que las economías crezcan, para que este crecimiento se traduzca en mejoras de bienestar que alcancen a toda la sociedad y el estudio de la interacción entre crecimiento y desigualdad. Respecto a esto último, la agenda de investigación del Desarrollo Económico ha demostrado que estos objetivos no son incompatibles y muestran una gran complementariedad.

Fuente: https://www.lagaceta.com.ar/nota/925302/actualidad/probreza-e-indigencia-maximas-preocupaciones.html